Este vistoso árbol tiene más de
700 especies originarias de Australia, África del Sur, Asia y Sudamérica. Ya
que más que la mitad de ellas son endémicas en Australia, dicho país ha elegido
la mimosa como emblema nacional.
En Europa, principalmente en la
región mediterránea, existe como árbol
decorativo e incluso podemos disfrutar de su tempranilla floración durante los
meses de febrero y marzo en el País Vasco. Se ve en toda su grandeza en zonas
abiertas, muy a menudo al lado de nuestros caseríos.
Es un árbol perennifolio,
resistente a la sequía, pero que tolera mal los vientos muy fuertes. Por ello,
no es nada raro ver ramas grandes e incluso árboles enteros caídos después de
un vendaval; mas como la naturaleza es sabia, siempre hay retoños alrededor,
que no tardan en crecer. Pueden vivir en suelos con pocos
nutrientes. Sus raíces tienen pequeños
globos en los que habitan bacterias que les proporcionan nitrificantes, importantes
para su desarrollo.
Las flores, en cabezuelas de
apróx. 0,6 cm., forman inflorescencias exuberantes muy aromáticas. Sus hojas bipinnadas, de color verde grisáceo, son igualmente muy bonitas.
Las
cochinillas de la laca, que se alimentan de la mimosa, desprenden una sustancia
resinosa, con lo que se fabrica la goma laca, utilizada en la restauración de
muebles.
“Hermoso árbol de exótica belleza,
de femenina esencia saturado.
En ti, todo es fulgor, delicadeza”
(Carmen
Aguirre)